Los elementos esenciales para la gestión de la comunicación

El pasado sábado tuve la oportunidad de compartir experiencias y conocimientos con un grupo de profesionales y estudiantes en el Centro de Educación Superior Alberta Giménez (Cesag), en Palma de Mallorca, y entre otras cuestiones estuvimos concretando lo que podríamos denominar como los elementos esenciales para que cualquier organización, por pequeña que sea (hasta una pyme unipersonal), pueda gestionar de forma profesional y eficaz su comunicación corporativa. A partir de las aportaciones al corporate del profesor Justo Villafañe, y en especial de su Manual de Gestión de la Imagen y la Comunicación (Magico), estuvimos planteando de qué herramientas mínimas necesita dotarse una organización para poder gestionar de forma adecuada su comunicación y que pasarían por:

1. Un documento que traduzca la estrategia en términos de imagen. A semejanza del Plan Estratégico de Imagen Corporativa que propone Villafañe, el primer paso para gestionar adecuadamente la comunicación pasa por explicitar el proyecto empresarial y por fijar un posicionamiento acorde con el mismo. Para ello, se hace necesario establecer los atributos de imagen en los que queremos apoyar la imagen de nuestra organización y los argumentos comunicativos en los que vamos a justificarlos.

2. El mapa de públicos, del que ya hemos hablado en este cuaderno de bitácora a partir de un seminario que ofrecí para Unión Profesional. Una vez sabemos qué imagen queremos, deberemos establecer a quién se lo debemos trasladar y quién es más importante para nosotros.

3. Un plan anual que recoja las acciones comunicativas que vamos a desarrollar para cada uno de los públicos estratégicos, a los que querremos hacerles llegar nuestros mensajes.

Con esos tres elementos, se puede configurar lo que denomino como un Mini-Magico, que nos permite trasladar todos los beneficios de la planificación de la comunicación de la doctrina de Villafañe a empresas de tamaño muy reducido.

¿Por qué defender al autor?

Pasada la primera tormenta de ruido y protestas en Internet por la decisión del Gobierno de España de regular la descarga de contenidos sujetos a la propiedad intelectual de sus autores, conforme han hecho ya otros países de nuestro entorno y de acuerdo a las directrices de la Unión Europea, convendría aprovechar la reciente celebración del 23 de abril, Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, para realizar una mirada más serena sobre la cuestión. El debate inicial de la ya conocida como “ley Sinde” provocó un aluvión de protestas basadas en el discurso demagógico de que se quiere poner un veto a la libertad de expresión y en el igualmente falso de que se quiere hacer pagar por algo a lo que tenemos derecho a acceder gratuitamente. La realidad siempre es mucho más compleja, y frente a afirmaciones tan utópicas como carentes de sentido como “libertad sin límites” o “cultura gratis”, convendría que hiciéramos algunas reflexiones sobre la necesidad que existe de regular toda actividad humana para evitar abusos -la crisis financiera en la que estamos inmersos es un buen ejemplo- y sobre el hecho de que todo producto, aunque sea de naturaleza intangible, tiene un coste que hay que pagar si queremos que se siga produciendo.

El debate es de gran calado y tiene unas implicaciones de alta trascendencia para el futuro del país, por lo que es necesario explicar a la ciudadanía claramente porqué se ha de proteger al autor, porqué se ha de regular un espacio de intercambio de información como es Internet y porqué se ha de perseguir y penar a quien se lucra con el trabajo de los demás sin su consentimiento. La situación actual de la Red es que existe un número muy elevado de empresas y particulares que ofrecen a los internautas la posibilidad de descargarse archivos con contenidos de diferente tipo (música, películas, imágenes, libros electrónicos y juegos de ordenador, fundamentalmente) que no han creado ellos y sobre los que no disponen de derecho alguno para realizar esa distribución. Estas empresas y particulares realizan un negocio redondo con la puesta a disposición de los internautas de estos archivos por los que no han tenido que pagar y que les permiten generar un tráfico de visitantes que luego comercializan a cambio de ingresos por publicidad, venta de bases de datos de correo electrónico e incluso, en algún caso, por una cuota de suscripción al servicio. Mientras, los autores y propietarios legítimos de esos contenidos no reciben ninguna compensación económica y la industria que sustenta la producción legal de cultura tiene que observar impasible cómo un negocio mafioso florece y otro legal se va yendo a pique. Esta es la realidad actual, una realidad a la que se le tiene que poner fin desde el Gobierno con voluntad y firmeza, y no con discursos ambivalentes, si no queremos seguir siendo la última reserva de piratas digitales de Occidente. Esta situación no sería concebible en ningún otro sector productivo. Imaginemos que hubieran empresas que, sin permiso, cogieran la energía eléctrica de la red general -que se alimenta por el aporte a la misma que realizan las compañías del sector- y que la distribuyeran de manera gratuita entre los vecinos que se suscribieran a este servicio a cambio de recibir publicidad u otra forma de captación de ingresos. ¿No estaríamos ante un claro caso de robo y de generación de beneficios ilícitos? ¿Qué pasaría si esta situación se permitiese por parte de las autoridades? Pues que las eléctricas dejarían de tener ingresos, no podrían mantener sus centrales y dejarían de generar energía. Evidentemente, esta situación no se va a dar nunca porque la energía es un sector estratégico y la obligación del Gobierno es protegerlo y regularlo. Y regularlo para garantizar los legítimos derechos de todos los participantes: consumidores, productores y, por supuesto, el país o la sociedad en su conjunto.

En el fondo, el debate que debemos establecer sobre la necesaria regulación de Internet es si queremos como país una industria cultural fuerte, capaz de generar contenidos de calidad y valor, o por el contrario vamos a seguir siendo subsidiarios de la producción que se lleva a cabo en otros lugares. Porque la piratería en Internet, al igual que ocurriría en la energía o en otros sectores, a lo único que conduce es a debilitar la industria legal, a que ésta no pueda desarrollarse en un marco de competencia justo e igual para todos. Y para evitarla es necesario que se respete la propiedad intelectual como se respetan otros tipos de propiedad. Los trabajadores de la cultura tienen derecho a vivir de su trabajo, o al menos a intentarlo. Quien no tiene derecho a hacerlo es quien no ha generado esas obras ni ha conseguido los acuerdos de cesión para distribuirlas. De la misma forma que está robando alguien que va a una industria, coge material allí producido y lo distribuye sin el permiso de su fabricante, lo está haciendo quien cuelga contenido en Internet que no ha producido y del que no tiene autorización para que se lo pueda descargar todo el que quiera. Hemos de asumir que estamos ante el mismo hecho, ante la misma realidad y ante los mismos derechos de propiedad que hay que proteger. Sólo así podremos garantizar la existencia de un sector productivo en el ámbito cultural que tenga posibilidades de desarrollo y crecimiento.

La cultura existe porque alguien la genera. No surge por generación espontánea. Tiene que haber siempre un creador, un trabajador que dedica su tiempo y su esfuerzo a producir un material capaz de “crear sueños, ilusiones, sentimientos, capaz de forjar esperanzas, de contribuir al desarrollo cultural, educativo y científico, y a ayudarnos a reforzar nuestra identidad colectiva como país”, como han destacado recientemente en un comunicado unitario la Plataforma de Creadores. Y ese creador es el único legítimamente capacitado para decidir si su contenido se puede distribuir gratuitamente o si quiere comercializarlo a cambio de una compensación económica por el mismo.

Ese creador, además, requiere de un soporte técnico sin el cual muchas veces no podría desarrollar su labor y cuyos trabajadores tienen también derecho a vivir de su trabajo. La creación cultural del siglo XXI ya no puede ser en la mayoría de los casos la obra de un individuo, sino de un equipo de gente que se coaliga para aportar sus mejores conocimientos y habilidades para elaborar un nuevo producto cultural: un disco, una película, un libro, un juego de ordenador, una imagen. La industria cultural de nuestro país emplea a cerca de un millón de trabajadores, de los cuales no todos son creadores, lógicamente, pero sí que viven de la explotación legal del trabajo artístico, una actividad que la piratería digital pone en jaque a diario. Este sector representa en la actualidad, y pese a todas las dificultades por las que atraviesa, el 5% del Producto Interior Bruto de nuestro país, un porcentaje que sin duda podría ser mucho mayor si se estableciera un marco adecuado para el ejercicio de su labor. La economía del futuro es la economía del conocimiento y de la creación, como han puesto de manifiesto multitud de expertos en todo el mundo. Países como Estados Unidos, con una industria cultural tremendamente madura y protegida, u otros más próximos como Gran Bretaña (que ha aprobado una ley similar recientemente), Francia o Italia, han comprendido claramente la importancia de poner fin a la piratería en Internet y han establecido medidas claras y sancionadoras para quien distribuye contenido sujeto a derechos y, también, para quien lo consume, con incluso el corte legal del acceso a la Red. Por ello, España, si no quiere quedarse atrás, debe adoptar y aplicar también medidas valientes y proporcionadas para impedir la actual competencia desleal de quienes se enriquecen con obras robadas a sus autores, protegiendo así la industria cultural legal y favoreciendo el desarrollo de un sector que, sin duda, va a tener una gran importancia estratégica en los próximos años.

(artículo publicado en el diario Mediterráneo, en su edición del 25 de abril de 2010)

Los juegos serán en tiempo real y conectados con la red social

Dos estudiantes de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos III de Madrid, Pablo Arana y Daniel Bernáez, tutorizados por el profesor Javier López Izquierdo, han aprovechado su proyecto fin de carrera para desarrollar CigameniC, un juego que combina las que, en opinión de muchos expertos, están llamadas a ser las características esenciales del sector del juego en el futuro más inmediato: ya no serán juegos residente, sino en línea, juegos online prescription además en tiempo real y conectados con las redes sociales. En este caso, la historia arranca en YouTube pero se extiende a Facebook y Twitter, con opciones incluso para el móvil. Lo dicho: el futuro hecho presente. Enhorabuena.

Arranca el I Foro Editorial de Estudios Hispánicos y Americanistas

buy medications El I Foro Editorial de Estudios Hispánicos y Americanistas comienza mañana con la participación de un centenar de investigadores procedentes de diversas universidades de América, Europa, África y Asia. El encuentro, que se celebrará los días 21, 22 y 23 de abril de 2010 en la Universidad Jaume I de Castellón, en conmemoración del Bicentenario de las Independencias, es una ocasión única para conocer los últimos avances en el campo de las ciencias humanas y sociales, así como para consultar de primera mano las novedades bibliográficas al respecto de las universidades españolas y latinoamericanas, ya que en paralelo al encuentro se celebrará el I Salón del Libro Universitario UNE, al que estáis todos y todas invitados.

La ética y la RSC, factor más importante en la reputación

El gran teórico del corporate en nuestro país, mi admirado amigo Justo Villafañe, presentó el lunes en Madrid la décima edición de su Monitor Empresarial de Reputación Corporativa, del que me gustaría destacar que la variable que se ha determinado como más influyente en la reputación corporativa es la de la ética y la responsabilidad corporativa, frente a la calidad comercial, que había sido la preponderante desde que se inició este estudio, en 2001. Después de unos años en los que la recesión económica parecía haber paralizado el desarrollo de la gestión ética de las empresas, parece que la RSC empieza a remontar, y lo hace precisamente movida como efecto de la propia crisis, ya que la sociedad reclama empresas más ética y responsables, más comprometidas, y son estas las que se consideran que gozan de mayor reputación.

Otros resultados significativos de este estudio, que ofrece un amplio contenido para el análisis, son la recuperación entre las empresas más valoradas de las entidades financieras y la irrupción de Google, que hace 5 años no aparecía en el ránking y ahora se sitúa en la 11ª posición. En lo que a líderes se refiere, Emilio Botín se alza con la primera posición y Amancio Ortega pasa a la segunda. Le siguen César Alierta, Ignacio Sánchez Galán y Antonio Brufau. Florentino Pérez llega al top ten del ranking desde la posición 15, escalando cinco puestos. Ana Patricia Botín es la primera mujer que aparece en el ranking (12ª), seguida de Amparo Moraleda (19ª), Esther Koplowitz (27ª) y María Garaña (33ª).

Merco es uno de los monitores de reputación de referencia en todo el mundo. Es el único con una cuádruple evaluación:

  • encuesta a altos directivos a partir de la que se seleccionan las 100 empresas y 100 líderes con mejor reputación
  • evaluación de esas cien empresas y líderes por seis muestras de expertos -analistas, ONG, asociaciones de consumidores y usuarios, sindicatos, líderes de opinión y periodistas de información económica-
  • evaluación y verificación de la información por técnicos de Merco de cada una de las empresas
  • e incorporación de las valoraciones de consumidores (Tracking Merco) y empleados (Merco Personas).

Merco dispone de cinco rankings: Empresas, Líderes, Personas, Marcas y Ciudad, cheap drugs online y próximamente lanzará Universidades, por lo que habrá que estar muy atentos.

Foursquare, el triunfo de la comunicación local en las redes sociales

Facebook, Tuenti y LinkedIn forman ya parte de nuestras estructuras comunicativas en redes sociales, y cada vez el nivel de penetración de Twitter es mayor en nuestro país. En Estados Unidos, Facebook, Twitter y LinkedIn son “las tres grandes”, pero hay mucho más dentro de esta gran revolución comunicativa que representan los llamados “medios sociales” y online medicine without prescription de lo que se empieza a hablar cada vez más y con más fuerza es de Foursquare, una red social basada en la geolocalización de sus usuarios. Esta red combina comunicación vía móvil (gracias a la cual se logra esa geolocalización exacta de los usuarios) con la comunicación local (a los usuarios se les envían mensajes de los establecimientos o gentes más próximas) con toda la potencia de las estructuras de las redes sociales. El resultado: una herramienta poderosísima, sobre todo para los pequeños comercios, como han demostrado IAB Spain y Cool Insights en un estudio del que se ha hecho eco hoy PrNoticias.

Esta nueva red es todavía una gran desconocida para la gran mayoría de internautas, pero ha experimentado un crecimiento espectacular en los últimos meses. Y eso que todavía mantiene el inglés como único idioma de la plataforma (no de sus usuarios, claro). Y digo esto porque, como ha destacado Cink Shaking Business en una nota reciente en su blog, el idioma aún importa en la era de la aldea global, al menos en lo que se refiere a las plataformas de redes sociales. Twitter creció un 50% en cuanto fue traducido al español, al igual que le ocurriera ya a Facebook. Así pues, en cuanto los desarrolladores de Foursquare lancen su versión Cuatroesquinas, seguro que el número de usuarios se dispara. Para quien quiera adentrarse ya en esta nueva red social y no le importe el inglés, os recomiendo el artículo que ha publicado Conrad Hall en Social Media Examiner sobre lo que necesitas saber de esta nueva herramienta.

Las posibilidades de YouTube, porque el futuro es audiovisual

Lo mejor de las herramientas de la Web 2.0 es que muchas veces las estamos usando pero sin ser capaces de sacarle provecho a todas sus posibilidades. Uno de los ejemplos más claros es YouTube, que utilizamos casi a diario como repositorio público de vídeos, pero que es mucho más. Es una red social, donde encontrar personas con intereses similares, cuyos contenidos seguir, es un espacio virtual para compartir contenido audiovisual cifrado y accesible sólo a quienes nosotros autoricemos, es un servicio para programar tu lista de reproducción musical… Sí, sigo hablando de YouTube. Para ver casi online pharmacy prescription todas sus posibilidades, Abhijeet ha publicado una interesante Guía de YouTube con consejos y trucos. Y digo casi porque, entre otras opciones, no aparece Google Search Stories Video Creator, una sencilla herramienta que te permite crear y subir a YouTube una película a partir de una cadena de búsquedas. Y que puede servir, como en la prueba que hecho, para que generemos fácilmente una tarjeta de presentación diferente, porque el futuro es audiovisual.

Cifras e interrogantes de la revolución imparable de la Web

Impactante vídeo sobre la enorme ola del cambio en la que nos encontramos y cómo el impacto de la revolución imparable de la Web en la información y el conocimiento buying medicine online va a transformar nuestro futuro.

El valor de las autopromos en TV, o cómo vender la esencia de un contenido audiovisual

Cuatro, el canal español que más claramente ha apostado desde sus inicios por la creatividad y el buen hacer en sus elementos de identidad visual y de autopromoción, es la cadena española que opta a un mayor número de distinciones en la próxima edición de los premios PromaxBDA, los galardones europeos a los mejores espacios de autopromoción en televisión. shop drugs El fallo del jurado se dará a conocer el próximo martes 20 de abril en Lisboa, en el marco del encuentro anual de la asociación de diseñadores electrónicos que promueve estos premios, pero por el momento se ha hecho pública ya la lista de nominados y en nuestro país Cuatro se lleva la palma, con doce piezas que optan a algún tipo de distinción. Entre ellos, destacan las promos de Perdidos, que compiten en cinco categorías diferentes. En el contexto narrativo actual, caracterizado por el predominio de lo audiovisual y por la urgencia y la escasez de tiempo, estas piezas se presentan como verdaderas obras de arte por su capacidad de síntesis y de atracción de las audiencias hacia contenidos de mayor duración. Por ello, un repaso de los nominados, tanto nacionales como extranjeros, representa sin duda una inyección de creatividad y de destreza narrativas muy recomendables.